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¿Qué esperar del peso mexicano en 2025–2026?

Balanza metálica con moneda dorada y contenedor teal sobre rejilla verde-azul y curva de tipos sutil.

El peso mexicano navega un cruce de fuerzas: recortes de Banxico, nearshoring y aranceles entre socios clave. Para decidir con criterio conviene unir macro, estructura y un mapa de escenarios con rangos operativos.

Situación actual del peso mexicano

Banxico recortó su tasa al 7,75% en agosto y mantuvo el mensaje de desinflación gradual. El cuadro central proyecta convergencia de la inflación al 3% recién en el tercer trimestre de 2026, lo que sugiere un ciclo de recortes pausado, dependiente de datos. Esto ancla el carry del peso por encima de pares emergentes y amortigua choques externos de corto plazo.

El vínculo comercial con EE. UU. sigue siendo determinante. Más del 80% de las exportaciones mexicanas se dirigen al mercado estadounidense, de modo que cualquier giro en tarifas, reglas de origen o demanda de manufacturas repercute en el USD/MXN.

A corto plazo, el dólar global cotiza presionado por expectativas de recortes de la Fed y dudas fiscales, lo que favorece a emergentes con diferenciales de tasa positivos. Si ese sesgo se mantiene, el peso extendería su resiliencia; si la Fed enfría expectativas o repuntan rendimientos reales, el billete verde podría recuperar terreno.

Mapa macro de referencia para el USD/MXN (2025–2026)

VariableSituación y lectura para MXN
BanxicoTasa 7,75%; sesgo a más recortes si la desinflación sigue
InflaciónConvergencia al 3% hacia T3-2026; núcleo aún elevada
EE. UU.Fed con sesgo a recortes; dólar sensible a datos y riesgo
Comercio>80% de exportaciones a EE. UU.; aranceles son catalizador
NearshoringFlujo de IED ligado a relocalización sostiene el ciclo
CrecimientoMéxico 2025–2026: expansiones modestas, riesgo de baches
Fuente: Banxico; USTR; IMCO; síntesis propia

El cuadro sugiere resistencia del peso si el ciclo de la Fed afloja y Banxico reduce sin perder el ancla inflacionaria. El riesgo principal proviene del frente comercial, por su impacto directo sobre flujos, inversión y expectativas.

Factores clave para el avance del peso mexicano

El primer motor es la política monetaria relativa. Banxico recorta con prudencia; la Junta reiteró que la convergencia inflacionaria será lenta. Esto implica que el diferencial de tasas frente a EE. UU. se mantendrá positivo, aunque más estrecho. La trayectoria del USD dependerá de cuántos recortes entregue la Fed y a qué velocidad, por lo que cada dato de inflación y empleo en EE. UU. importa para el USD/MXN.

El segundo motor es el comercio. México elevó sus envíos a EE. UU. en la primera mitad de 2025, pero su cuota del mercado estadounidense retrocedió levemente ante la recuperación de otros proveedores. Un empeoramiento del marco arancelario o nuevas cuotas selectivas golpearían cadenas integradas, especialmente automotriz y eléctrico-electrónica.

El tercero es el nearshoring. La IED vinculada a relocalización creció 47% en los primeros nueve meses de 2023 frente al mismo periodo de 2022. Este canal estabiliza demanda de divisas y soporta el peso cuando el ciclo global titubea. Su materialización depende de infraestructura, seguridad y certidumbre regulatoria.

El cuarto factor es la geopolítica comercial. EE. UU. anunció aranceles amplios en 2025 y México respondió con represalias. La relación bilateral seguirá siendo el principal riesgo de cola; además, el T-MEC se revisará en 2026, otro hito de volatilidad potencial.

Retos y oportunidades

El primer reto es sincronizar recortes de Banxico con el ciclo de la Fed. Si Banxico acelera la relajación mientras la Fed se muestra dura, el diferencial se estrecha y el peso puede ceder. Si la Fed confirma recortes y Banxico mantiene forward guidance creíble, el carry del peso seguirá siendo atractivo.

El segundo reto está en el riesgo arancelario. Un endurecimiento de medidas o sanciones sectoriales presiona la balanza y enfría flujos de inversión, lo que suele debilitar al peso. Un esquema negociado que reduzca incertidumbre podría liberar inversiones pendientes.

La oportunidad se concentra en nearshoring y manufactura. Si México profundiza capacidad logística y certeza regulatoria, el flujo de IED puede estabilizar el tipo de cambio incluso en fases de dólar fuerte. Un entorno de dólar global débil, por expectativas de recortes en EE. UU., daría oxígeno adicional al MXN.

Comparativa por actores y canales de transmisión

Quién manda y cómo se transmite al USD/MXN

Actor / CanalMecanismoImpacto típico
FedCambio en expectativas de tasas; dólar globalDólar fuerte, MXN débil si suben rendimientos reales
BanxicoRecortes graduales con ancla inflacionariaSostiene carry; MXN estable si la convergencia sigue
Comercio EE. UU.–MéxicoAranceles, reglas de origen, demandaAranceles endurecidos presionan MXN; relax favorece
Nearshoring/IEDEntrada neta de capital productivoEstabiliza flujos; reduce volatilidad cambiaria
Precios y actividad MXInflación y crecimiento domésticoInflación alta erosiona ancla; actividad débil limita alzas
Fuente: Banxico; USTR; IMCO; Reuters; síntesis propia

Este mosaico sugiere equilibrios cambiantes. La clave es el signo del dólar global y el paso de Banxico frente a la Fed. El comercio define los riesgos extremos; el nearshoring pone el suelo.

Escenarios y rangos guía para USD/MXN

EscenarioSupuestos macroRango USD/MXN (12–18 meses)
BaseFed recorta de forma gradual; Banxico recorta lento; comercio sin choque19,3–20,8
Dólar fuerteFed menos dovish; rendimientos reales arriba; aranceles tensos20,8–22,0
Dólar débilFed confirma recortes; riesgo global cede; nearshoring acelera18,6–19,5
Fuente: encuestas Reuters y Banxico; Monex; síntesis propia

Los rangos encajan con consensos recientes: mediana en torno a 19,8–20,8 para cierre de 2025–2026, con dispersión según riesgo comercial y trayectorias de tasas.

Conclusión personal

Mi hoja de ruta privilegia la prudencia y la lectura del diferencial de tasas. Mientras Banxico recorte sin prisa y la Fed confirme un giro dovish, mantendré un sesgo constructivo con el peso. Exploro posiciones tácticas en USD/MXN hacia la parte baja del rango del escenario base, siempre con stop claro ante repuntes de rendimientos reales en EE. UU.

Si el frente comercial se tensiona o la Fed enfría los recortes, asumo que el par puede ir a la banda alta del escenario base e incluso al rango del dólar fuerte. En ese caso, el soporte real del MXN volverá a ser el nearshoring y la IED: si fluyen proyectos y se preserva la certidumbre, el peso tendrá suelo; si no, prepararía coberturas. Como resume un principio simple, carry sin confianza no basta; con confianza, el carry sí protege

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