La curva de tipos (yield curve) representa el rendimiento de la deuda soberana para cada vencimiento y condensa expectativas de tipos, inflación y crecimiento. En equilibrio suele mostrar pendiente positiva; cuando se invierte, el mercado descuenta enfriamiento y futuras bajadas de tipos. Es un mapa macro y, a la vez, el ancla de precios para hipotecas, préstamos y emisiones corporativas.
Situación actual de la curva de tipos
Una curva normal refleja rendimientos largos mayores que los cortos; una plana suele aparecer en transiciones; una invertida indica que el mercado anticipa desaceleración y rebajas de tipos en los próximos trimestres. Históricamente, el diferencial 10 años – 3 meses ha sido de los indicadores más fiables para anticipar recesiones en EE. UU., y la Fed de Nueva York publica un modelo que transforma esa pendiente en probabilidad de recesión a 12 meses. La Fed de San Francisco llega a una conclusión similar: el 10y–3m domina a otras pendientes, como 10y–2y, como predictor adelantado.
La pendiente no depende solo de expectativas de tipos; el tramo largo incorpora una prima de plazo (term premium). Modelos como ACM (Adrian–Crump–Moench) o Kim–Wright descomponen el rendimiento en: (i) tipos cortos esperados y (ii) prima de plazo. Si la prima cae por demanda estructural de activos seguros o compras oficiales, la curva puede aplanarse o invertirse sin deterioro cíclico inminente; por eso los bancos centrales recomiendan leer la inversión junto con otros indicadores.
En la zona euro, el BCE estima y publica curvas cero cupón y forward para el área. Son referencia para valorar emisiones, comparar tramos y analizar cómo se mueve la estructura temporal más allá de los cupones observados en mercado.
Factores clave: duración, convexidad y transmisión a precios
La duración mide la sensibilidad del precio de un bono a cambios en el rendimiento (en % por cada 100 puntos básicos). A mayor duración, mayor volatilidad del precio ante movimientos de tipos; por ejemplo, un bono con duración 7 pierde ~7 % si suben 1 pp los tipos (y gana ~7 % si bajan 1 pp). La duración depende de cupón, vencimiento y nivel de rendimiento.
La convexidad corrige la aproximación lineal de la duración: capta la curvatura de la relación precio–rentabilidad. En bonos “normales” es positiva, lo que suaviza caídas cuando suben los tipos y añade “algo más” de ganancia cuando los tipos caen, frente a lo que predeciría solo la duración. Es especialmente útil cuando los movimientos son grandes o no paralelos en la curva.
En carteras, la duración media marca la sensibilidad global a desplazamientos paralelos; la convexidad mejora la estimación cuando el shock es amplio o la curva cambia de forma (empina, aplana o se invierte). La gestión de renta fija es, en esencia, gestionar duración y convexidad en función de la lectura de la curva.
Sensibilidad aproximada por duración (desplazamiento paralelo de +100 pb)
| Duración (años) | Variación estimada de precio |
|---|---|
| 2 | −2 % |
| 5 | −5 % |
| 10 | −10 % |
| 20 | −20 % |
Retos y oportunidades
Señal, no veredicto: La inversión del 10–3 m ha precedido muchas recesiones, pero no todas las inversiones implican la misma probabilidad ni cronología. Cambios en la prima de plazo, compras de activos o shocks de oferta pueden distorsionar la pendiente. La oportunidad es triangular la señal con empleo, inflación subyacente y crédito.
Prima de plazo en movimiento: Años de demanda de activos seguros comprimieron la term premium; su repunte puede empinar el tramo largo sin alterar demasiado los tipos cortos esperados. Vigilar la prima evita sobreinterpretar inversiones o aplanamientos.
Gestión táctica: Si se anticipan subidas de tipos y empinamiento por prima, reducen duración o adoptan estructuras “barbell” para conservar convexidad; si se prevén recortes y normalización tras inversión, alargan duración para capturar rally de precios. El “timing” depende de datos y de la fase de política monetaria.
Soberano vs. crédito: Los bonos corporativos añaden prima de crédito sobre la curva soberana: en recesiones, la pendiente y los spreads tienden a moverse a la vez. Combinar lectura de curva con spreads sectoriales ayuda a ajustar el riesgo total de la cartera.
Comparativa por tramos y lecturas típicas
Formas de la curva: lectura macro y pautas de duración
| Forma | Lectura macro habitual | Riesgos dominantes | Pauta de duración |
|---|---|---|---|
| Normal | Crecimiento estable; inflación contenida | Sorpresas “hawkish” del banco central | Media; foco en 5–10 años |
| Plana | Transición de ciclo o fin de subidas | Error de política; shocks de oferta | Prudente; evitar apuestas unidireccionales |
| Invertida | Enfriamiento; recortes futuros probables | Estancamiento prolongado; crédito frágil | Larga si se espera giro dovish; vigilar prima de plazo |
¿De qué está hecho el 10 años? Descomposición ilustrativa
| Componente | Definición operativa | Valor hipotético |
|---|---|---|
| Tipos cortos esperados | Media de los tipos oficiales esperados para los próximos 10 años (OIS/estimates) | 2,8 % |
| Prima de plazo | Compensación por riesgo de duración e incertidumbre | 0,7 % |
| Rendimiento 10 años | Suma de ambas piezas | 3,5 % |
Cuando sube la prima de plazo sin cambios en los tipos cortos esperados, el 10 años sube y la curva suele empinarse; si bajan las expectativas de tipos futuros, el 10 años cae y la curva puede aplanarse o invertirse.
Conclusión personal
Para leer la curva empiezo con tres preguntas: qué descuenta de tipos a corto, qué prima de plazo exige el mercado y qué tramo se mueve. Con ese mapa, la inversión del 10–3 m gana o pierde fuerza según el contexto de prima y crédito. En gestión práctica, duración es la palanca de dirección; convexidad, el amortiguador del viaje. Cuando el banco central aprieta y la curva se empina por prima, acorto duración. Si la actividad se enfría y los recortes se vuelven creíbles, alargo duración y dejo que la convexidad trabaje a favor. La curva no es un oráculo; es un semáforo potente cuando coincide con empleo, inflación y spreads.



